La resistencia a contratar un seguro en Torreón y sus alrededores no es solo una cuestión de costos. La región de La Laguna enfrenta un desafío cultural profundo que limita el desarrollo de una conciencia aseguradora robusta. Aunque México ha avanzado en inclusión financiera en los últimos años, zonas como esta reflejan una brecha preocupante en la gestión de riesgos personales y patrimoniales.
Según datos recientes de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), apenas el 17% de la población mexicana cuenta con algún tipo de seguro, y en regiones como La Laguna la cifra es aún más baja. En agosto de 2025, el INEGI reveló que la mayoría de los habitantes que no contratan pólizas consideran que “no lo necesitan”, incluso cuando viven en zonas de alto riesgo por cuestiones climáticas o de seguridad.
El reto de formalizar la protección financiera
La baja penetración del seguro en La Laguna no se debe únicamente a la desinformación. También responde a un contexto económico marcado por la informalidad laboral, donde una parte importante de la población no cuenta con ingresos constantes ni acceso a productos financieros básicos. Las aseguradoras, por su parte, aún no han logrado adaptar sus canales de venta ni su comunicación para conectar con estos sectores.
De igual manera, persiste una percepción errónea: muchas personas asocian el seguro únicamente con automóviles, sin considerar su utilidad para proteger vivienda, salud, vida o negocio. Esto limita las posibilidades de ampliar el mercado y desarrollar soluciones más accesibles y personalizadas.
El Consejo Nacional de Inclusión Financiera reportó que solo el 8% de los hogares en La Laguna tienen un seguro de vida. Esta cifra pone en evidencia el riesgo de vivir sin mecanismos formales de respaldo económico ante cualquier eventualidad.
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