La protección financiera efectiva define la solidez de un patrimonio familiar y empresarial cuando enfrentan siniestros en autos o daños materiales. Sin embargo, la participación desigual entre mujeres y hombres en la contratación de seguros muestra que esta pieza esencial de la gestión de riesgos no está distribuida equitativamente en México. La disparidad no solo afecta a individuos sino también al tejido económico nacional.
Las cifras más recientes muestran que solo 30 por ciento de las pólizas patrimoniales están bajo titularidad femenina. El contraste con los varones es evidente: estos concentran alrededor de 66.4 por ciento de las pólizas de autos y un 70 por ciento de los seguros de daños. No obstante, la siniestralidad entre géneros se acerca e incluso en algunos segmentos, como daños, es menor para mujeres. Esto indica que la brecha no radica en una mayor exposición al riesgo, sino en una menor incorporación al mercado de protección formal.
Desigualdad persistente en seguros y su impacto
La brecha de género en seguros refleja factores estructurales de la economía mexicana, donde la inclusión financiera y la cultura de prevención aún enfrentan retos importantes. El seguro no solo transfiere riesgos; también preserva estabilidad económica ante imprevistos que de otra forma comprometerían el patrimonio de hogares y empresas. La falta de acceso equitativo a estos instrumentos limita la autonomía financiera de amplios sectores de la población femenina.
Asimismo, la menor penetración de productos aseguradores entre mujeres puede estar influenciada por brechas más amplias en ingresos y acceso a servicios financieros. Datos de fuentes regulatorias han señalado que las mujeres representan una menor proporción de pólizas en general, mientras que el resto del mercado se distribuye entre otros tipos de coberturas.