La expansión del crédito privado vuelve a colocar bajo observación al sector asegurador de Estados Unidos. Diversos análisis advierten que el uso creciente de calificaciones crediticias privadas podría reducir las reservas de capital exigidas a las aseguradoras y aumentar la exposición del sistema financiero a activos difíciles de valorar.
La práctica recuerda uno de los mecanismos que contribuyeron a la crisis financiera global de 2008. En aquel periodo, activos respaldados por hipotecas de alto riesgo recibieron calificaciones elevadas que permitieron disminuir los requerimientos regulatorios de capital. Ahora, especialistas observan un fenómeno similar dentro del mercado de crédito privado, aunque bajo una estructura diferente.
Calificaciones privadas impulsan el mercado de seguros
La columnista Gillian Tett destacó recientemente que las aseguradoras estadounidenses han incrementado su participación en activos de crédito privado para mejorar sus rendimientos. Moody’s estima que estas compañías concentraban 807 mil millones de dólares en activos ilíquidos y poco transparentes al cierre de 2025, equivalentes al 20 por ciento de sus activos totales de cuatro billones de dólares.
Además, una parte relevante de esos instrumentos utiliza calificaciones privadas, conocidas únicamente por emisores e inversionistas seleccionados. Esto limita la transparencia y dificulta que el mercado evalúe el riesgo real de las inversiones.
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Seguros enfrentan nuevos riesgos regulatorios
Investigadores de la Universidad de Columbia identificaron un crecimiento de diez veces en el uso de calificaciones privadas desde 2018. El fenómeno se concentra principalmente en aseguradoras controladas por fondos de capital privado.
Asimismo, el Banco de Pagos Internacionales advirtió desde 2024 que estas valoraciones podrían sobreestimar la calidad crediticia de determinados activos. También señaló que una cuarta parte de las inversiones de algunas aseguradoras vinculadas al capital privado ya depende de estas calificaciones.
El estudio académico calcula que esta estrategia libera aproximadamente 4.5 mil millones de dólares anuales en capital regulatorio. Aunque la cifra parece moderada frente al tamaño del mercado estadounidense, especialistas consideran que la creciente exposición a activos opacos merece seguimiento, especialmente en un entorno financiero caracterizado por mayor volatilidad y tasas de interés todavía elevadas.