Contratar un seguro puede proteger la salud, la familia y el patrimonio frente a situaciones inesperadas. Sin embargo, una parte importante de la población mexicana continúa sin contar con una póliza, incluso cuando reconoce los riesgos financieros de enfrentar una emergencia.
Esta falta de protección no depende solamente del nivel de ingresos. Las creencias personales y ciertos sesgos mentales también influyen en la manera de percibir el costo, la utilidad y los beneficios de los seguros.
Óscar Rosado Jiménez, presidente de la Condusef, identificó cuatro comportamientos que pueden frenar la contratación: el exceso de confianza, la preferencia por el presente, la aversión a perder dinero y la dificultad para comprender las pólizas.
La idea de que “nada va a pasar” reduce la prevención
El primer sesgo es la sobreconfianza. Algunas personas consideran que los accidentes, enfermedades o daños patrimoniales les suceden a otros, pero difícilmente las afectarán. Esta percepción reduce la urgencia de contratar una cobertura.
El segundo consiste en priorizar las necesidades actuales. Como el pago de la prima es inmediato y la indemnización solamente se recibiría ante un siniestro futuro, muchas familias prefieren utilizar ese dinero en gastos visibles y cercanos.
También influye la aversión a la pérdida. Una persona que paga durante años sin utilizar su póliza puede sentir que desperdició su dinero, aunque realmente haya contado con respaldo financiero durante todo ese periodo.
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Las pólizas sencillas pueden generar mayor confianza
El cuarto obstáculo es la sobrecarga de información. El lenguaje técnico, las condiciones extensas y las llamadas letras pequeñas pueden provocar confusión, desconfianza o el aplazamiento de la decisión.
De acuerdo con la ENIF 2024, el 33.7 por ciento de quienes nunca han tenido un seguro afirma que no lo necesita o no le interesa. Otro 15.4 por ciento considera que estos productos son demasiado caros, mientras que 12.8 por ciento no sabe cómo funcionan o dónde solicitarlos.
Para ampliar la protección financiera será necesario ofrecer explicaciones sencillas, productos accesibles y documentos que permitan identificar rápidamente coberturas, exclusiones, vigencia y obligaciones. Entender un seguro es el primer paso para reconocerlo como una herramienta de prevención y no solamente como un gasto.