El seguro de vida a término es una de las opciones más utilizadas en Estados Unidos para brindar protección financiera por un periodo definido. Este tipo de póliza se contrata por un plazo específico y ofrece un beneficio económico a los beneficiarios si el asegurado fallece durante la vigencia acordada.
A diferencia de otros seguros de vida, las pólizas a término no generan valor en efectivo. Su función es cubrir necesidades temporales como la protección de ingresos, el pago de deudas o el respaldo económico para la familia durante etapas clave de la vida. Al finalizar el plazo sin que ocurra el fallecimiento, la cobertura concluye sin pago de beneficios.
Modalidades del seguro de vida a término
La modalidad más común es el término nivelado. En este esquema, el monto del beneficio por fallecimiento se mantiene constante durante toda la vigencia de la póliza. Las primas suelen permanecer estables mientras dura el contrato, lo que facilita la planeación financiera.
Otra opción es el término decreciente. En este caso, el beneficio disminuye de forma gradual con el paso del tiempo. Este tipo de póliza suele utilizarse para cubrir obligaciones que también se reducen, como ciertos créditos o financiamientos.
Existe además el seguro de vida a término renovable. Este permite extender la cobertura al finalizar cada periodo, generalmente de forma anual. Sin embargo, las primas suelen incrementarse conforme aumenta la edad del asegurado, lo que puede elevar el costo con el tiempo.
Muchas pólizas incluyen la posibilidad de conversión a un seguro de vida permanente antes de que termine el plazo. Esta característica permite mantener la protección sin necesidad de un nuevo examen médico.
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La variedad de modalidades convierte al seguro de vida a término en una herramienta flexible para cubrir riesgos específicos durante periodos determinados.