Un ataque con dron obligó a un petrolero con destino a Rusia a desviar su ruta en el mar Negro, reforzando las alertas de seguridad y presionando los costos del seguro marítimo internacional. El incidente ocurrió cuando la embarcación solicitó asistencia a la guardia costera de Turquía tras detectar el ataque, sin que se reportaran heridos ni derrames.
El buque, con 25 tripulantes a bordo, navegaba hacia el puerto ruso de Novorossiysk cuando alteró su curso y quedó fondeado frente a Inebolu, al norte de Turquía. Las autoridades no atribuyeron formalmente la agresión, aunque fuentes de seguridad marítima la calificaron como un ataque con dron. Ningún Estado o grupo asumió responsabilidad.
Además, el evento se suma a una serie de incidentes similares registrados desde noviembre, cuando ataques previos contra petroleros vinculados a Rusia impulsaron un alza inmediata en las primas de seguros para embarcaciones que operan en el mar Negro.
Ataque con dron presiona primas y rutas estratégicas
El ataque con dron ocurre en un momento de fuerte tensión para el transporte de crudo. Ejecutivos del sector anticipan que las tarifas de seguros marítimos se mantendrán elevadas durante la primera mitad de 2026, impulsadas por riesgos geopolíticos, sanciones occidentales y el envejecimiento de la flota mundial.
Las tarifas diarias para grandes petroleros alcanzaron recientemente niveles cercanos a los 130 mil dólares, apoyadas por una demanda sostenida de países productores y una oferta limitada de buques que cumplen con regulaciones internacionales. Las sanciones contra flotas vinculadas a Rusia, Irán y Venezuela redujeron aún más la capacidad disponible.
El mar Negro mantiene un papel clave en el comercio global de petróleo, granos y combustibles refinados. Por ello, cualquier ataque con dron en la zona eleva la sensibilidad política y comercial, además de encarecer la cobertura de riesgos para navieras y cargadores.
Mercado ajustado y flota envejecida agravan el impacto
Casi la mitad de los grandes petroleros del mundo supera los umbrales de edad considerados óptimos para operación eficiente. Una porción relevante de esos buques también enfrenta restricciones por sanciones, lo que reduce la flota utilizable más rápido de lo que reflejan las cifras nominales.
Aunque nuevas entregas de barcos podrían aliviar el mercado en la segunda mitad de 2026, analistas coinciden en que los riesgos asociados a un ataque con dron seguirán influyendo en precios, seguros y rutas durante los próximos meses.