La firma de consultoría McKinsey & Company atraviesa un proceso prolongado de recuperación reputacional en Sudáfrica tras verse involucrada en escándalos vinculados a contratos públicos. En enero, directivos de la compañía reconocieron que la reconstrucción de confianza institucional requiere tiempo y un replanteamiento profundo de su relación con el sector público.
Las investigaciones realizadas en el país africano expusieron prácticas de contratación irregulares en las que participaron varias empresas de consultoría. En ese contexto, McKinsey adoptó medidas internas que incluyeron salidas de personal, revisiones de procesos y refuerzos en sus políticas de cumplimiento, con el objetivo de limitar daños y corregir fallas estructurales.
A pesar de estas acciones, la firma mantiene una postura cautelosa frente a nuevos contratos gubernamentales. La prioridad actual se centra en consolidar sistemas internos de control y gestión de riesgos antes de retomar una participación activa en licitaciones estatales, bajo un entorno de fuerte escrutinio público.
Riesgo reputacional y control interno en firmas de consultoría
Sudáfrica continúa siendo un mercado relevante para McKinsey por su peso económico regional. La firma mantiene operaciones en sectores privados como servicios financieros, minería y manufactura, áreas donde busca sostener su presencia mientras se redefine su estrategia institucional.
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El caso refleja cómo los impactos derivados de fallas éticas pueden extenderse durante años y afectar la posición competitiva de una organización global. La recuperación no depende únicamente de ajustes operativos, sino de la capacidad para restablecer credibilidad ante reguladores, clientes y la opinión pública.